BAJAR LA VELOCIDAD: TENDENCIA PARA LA SEGURIDAD Entre los años 2014 y 2015 se presentaron 66 siniestros viales por exceso de velocidad en la Avenida Boyacá, los cuales dejaron 21 personas fallecidas y 77 lesionadas. Esto llevó a la Alcaldía de Bogotá a implementar un programa de controles en esa importante vía de Bogotá. En países como Suráfrica, Bélgica, Finlandia, Francia, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y Nueva Zelanda, donde redujeron los límites de velocidad o un nuevo límite fue implementado, encontraron una reducción en choques en las vías del 8 al 40 por ciento y como consecuencia de esa medida también hubo una notable reducción de muertes y lesiones de peatones, quienes son los más afectados. Reducir el límite de velocidad en ciudades como Bogotá no tiene ninguna incidencia en el tráfico pues la velocidad promedio de la capital está entre los 19 y 23 km/h., pero sí sería de gran ayuda en corredores viales como la Avenida Boyacá, en especial en horas de la noche.
LA POLICÍA DE TRÁNSITO NO DA MÁS Carriles en un solo sentido hacia Bogotá por las entradas a la ciudad, semáforos intermitentes, reversibles, agentes de policía cada cien metros, auxiliares cobrando los peajes antes de llegar a las casetas. Todo esto y más se intentó en el pasado puente festivo en el cual se inauguraba un nuevo esquema del éxodo y plan retorno a la capital. El resultado: otro desastre para los viajeros. En promedio, entre tres y cuatro horas les tomó a los conductores recorrer los últimos tramos de su paseo desde cualquier ciudad, Villavicencio, Melgar, La Vega, Tunja, Villa de Leyva, La Mesa, Anapoima o Girardot. En la entrada por la calle 13 a los viajeros les tomó más de tres horas recorrer los 21 kilómetros que hay desde el peaje de Mondoñedo hasta Bogotá.